lunes, 24 de febrero de 2020

Arena




Arena, dunas y médanos son el símbolo de la transformación constante.
La madre naturaleza nos acerca modelos todo el tiempo para enseñarnos que las grandes virtudes que están dispuestas y latentes a despertarse en nosotros, la tierra las vive en armonía. Partiendo de la base de que la arena alguna vez fue roca o montaña y con el paso del tiempo y cambios climáticos se convierte en polvo, por qué atarnos a conductas, hábitos o posturas de nuestra personalidad que ya no nos sirven???
Como los médanos se dejan moldear por el viento, como la roca permite ser corroída por el agua, nuestras características son modificadas por cómo vamos comprendiendo y aceptando con templanza las experiencias de la vida.
Si le agregamos consciencia a un proceso que es natural, el resultado es maravilloso. Personal, particular y único.  
Pongamos foco en lo que necesitamos que se reduzca a polvo y dejemos que el tiempo y los cambios saquen lo mejor de nosotros.

Lic. Ivana Rugini


sábado, 1 de febrero de 2020

Iniciativa






Yo no soy ni gran cocinera, ni destacada costurera, ni habilidosa con las manualidades, ni me llevo bien con la tecnología.
Definitivamente hay muchas cosas que no soy pero sí soy una gran lectora (no por leer bien, sino porque ahí invierto feliz mi tiempo).
Evidentemente es lo que me viste hacer. Claramente mi ejemplo sembró en terreno fértil porque también pusiste de tu parte y hoy, con once años, me pedís ir a esa “librería grande en donde podemos elegir un libro y sentarnos a leer”.
Fuimos.
El Ateneo Grand Splendid, en Recolecta,  una librería adaptada a lo que fuera un teatro bellísimo que conserva su estructura, palcos, luces y distribución estaba llena de compatriotas y turistas extranjeros que te dabas cuenta a la legua que hojeaban libros de los que solo entendían los dibujitos; pero ese lugar te invita a ser curioso.
La particularidad de este negocio, es que podés recorrer góndola tras góndola y tomar los libros que quieras para buscar un lugarcito en las salas de lectura (en los palcos) y degustar la historia de tu preferencia el tiempo que quieras. De fondo se escucha que alguien toca el piano y que otra gente aplaude pero nada molesta, nada desentona; ni las luces fuertes, ni el gentío, ni el movimiento constante de los que se asoman buscando un asiento para apoltronarse y sumergirse en su mundo.

 Gente de todas partes se hacen baches en su agenda para ir a conocer una de las librerías comerciales más hermosas del mundo, y los de por acá que la tenemos al alcance de las manos, del bolsillo y de la vista, no vamos.
Es cuestión de iniciativa. Hay que proponérselo.
 
                                                                                        Lic. Ivana Rugini


lunes, 20 de enero de 2020

El Caribe entrerriano


El Caribe entrerriano

Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Ciudad bella de cuadras cortas, veredas angostas y cordones altos.
Evelina y Hernán, nos propusieron comenzar a conocer Concepción subiendo a un catamarán y cruzando hasta Cambacuá, convencidos y orgullosos de mostrarnos el Caribe entrerriano.
Llegar a la isla y meternos en aguas templadas (y hasta diría calientes), para mí fue la gloria.
Observar los inquietos cardúmenes de pequeños peces al lado de mis pies surtió un efecto inesperado; me abrí inmediatamente a su sabiduría.
Toparse con un animal y verlo desde una perspectiva  mística implica que te dejes embelesar por su ser y su esencia.
El pez es asombroso de por sí; y el agua en el que vive, más.
Las enseñanzas de los peces como totem  son el crecimiento, el desarrollo, la creatividad, la transformación y la abundancia.
Por pertenecer al elemento Agua, la clave para lograr aprender todas estas lecciones está en el conocimiento y manejo de las emociones.
De todo, lo que más me llamaba la atención era la capacidad de esas criaturitas  de ir en masa, juntos, viviendo y cuidándose.
Así es como habíamos llegado hasta ese lugar paradisíaco: en grupo, con gente querida que se abría a compartir costumbres, experiencias y charlas sanadoras. Nosotros estábamos  formando nuestro propio cardumen chapoteando en el agua, jugando y analizando entre todos lo que pasaba en nuestro interior con conversaciones profundas y transparentes mientras los Maestros en el tema esquivaban las manos de los chicos que intentaban agarrarlos.

                                   
                                          Lic. Ivana Rugini


viernes, 17 de enero de 2020

¿Club o no club?





¡Cómo se nota que estoy en la mediana edad! Recuerdos que antes por más que hiciera fuerza no venían, ahora brotan a borbotones en mi mente.
Antes, quizás, de algunas cosas solo venían flashes o sensaciones efímeras de haber visto, estado, hecho y vivido; pero últimamente aparecen con más nitidez, lo cual implica más consciencia.
Recordar pone sobre la mesa el pasado y lo que se vivó en automático ahora se ve en pantalla completa.
Con mis años puedo registrar y valorar cómo en casa me empujaban a que estudiara, a que eligiera  cursos extras que amplíen mi formación, a que enfoque en un deporte,  a que abra las puertas de casa a los chicos de la escuela y también del club.
Haciendo limpieza de cajones me topé con el carnet de mamá y las historias se empezaron a disparar en mi cabeza:
·        los timbrazos del cobrador que cada mes se presentaba en casa para canjear dinero por “taloncitos” que habilitaban el ingreso al venerado club. También me acordé del “¡Decile que pase la semana que viene!!!!!” y con toda vergüenza de mi parte y con bronca de la suya  hacíamos muecas de que estaba todo bien.
·        Las canastas armadas para los domingos por la tarde poder tirar la mantita a la sombra viendo el movimiento incesante del río.
·        Rogar que las piernas den, no tanto para bajar la barranca que llevaba al club, sino para subirla… hacerlo en bicicleta era complicadísimo y el último tramo prefería bajarme y seguir trepando a pie.
·        Verano y club era la asociación de un aroma irrefutable: a sapolán.
·        La cancha de básquet techada era un paraíso para los horarios de calor extremo y sentarse en las gradas a pasar las horas era aburridamente divino.
·        El apuro por conseguir lugar en un quincho techado y la atención constante puesta en advertir cuándo y dónde iban a caer  las gatas quemadoras que parecían llover de los árboles hoy me causa una añoranza tan grande…

El tiempo pasó y no me siento mal por eso. Todo lo contrario. Admiro la previsión de mis viejos de invertir en un club para mí,  aún con vaivenes económicos.
El clima en casa no era el mejor, pero a mí me cuidaba el club. Poder contar con un espacio donde se prioriza el esparcimiento y el deporte es ideal para una joven. Así crecí valorando la naturaleza y aunque hoy no soy el mejor ejemplo de un cuerpo entrenado, también amé la actividad física.
Escribo para quienes son padres de niños y jóvenes.
Ante la pregunta  de ¿club o no club? Club. Definitivamente no es un gasto, es una inversión para la salud física, psíquica y social.
Claramente hay un escollo monetario, sí,  pero también hay ingenio para utilizar los espacios públicos y los rincones en que la naturaleza nos permite improvisar arcos de fútbol con lo que sea.
En cuanto al río, hay que buscarlo. Hoy, que ya no vivo en Zárate ni voy al  club, sigo acercándome desde distintos puntos para que continúe aportándome la templanza que tanto me ayudó en la juventud donde la vulnerabilidad era la constante.
Club, el que sea, como sea, donde sea y cuando se pueda. En cualquiera de todas sus versiones, lo importante es que grandes, pero sobretodo chicos, tengan acceso a actividades recreativas, deportivas y culturales.

                                                                 Lic. Ivana Rugini




viernes, 3 de enero de 2020

El niño interior





Dentro nuestro sigue estando el niño que fuimos. Si la imagen y el recuerdo que tenemos de nuestra infancia es la del abandono, es ese malestar  el que vamos a destilar a pesar de los años acumulados.
Si nuestros primeros años estuvieron rodeados de maltratos y carencias, el miedo a sufrir  lo mismo puede instalarse.
Si nuestra primera infancia fue maravillosa entre cuidados, mimos y protección extrema quizás le temamos al futuro y a no autovalernos.

Observándonos como adultos podemos darnos cuenta si nuestro niño interno está apagado, dormido o herido. Cuando no hay ilusiones, cuando nos falta alegría, cuando nada nos divierte ni entusiasma y creemos ser maduros porque tenemos un semblante hosco; algo anda mal.
Cuando la seriedad es parte de nuestra vestimenta y la estructura es el accesorio del  traje de  la amargura,  cuando no hay fluidez en el contacto con los pequeños de nuestro entorno y  no hay ni un ápice de lugar para el juego en ninguna faceta de la vida; el niño interior está herido y es necesario percibirlo y escucharlo para  tratar esa parte vulnerable y lastimada.

Un niño interior sano lo manifiesta quien puede convertirse en un adulto que disfruta de lo simple, de las pequeñas cosas, quien puede aplicar el juego y el humor a las obligaciones y responsabilidades cotidianas.

Mi niña interna está cada vez más suelta. Aprovechó el festejo del día del niño que organizó el sindicato de donde trabajo para hacer de las suyas. Con Mateo pasamos un momento hermoso, pleno y alegre.  Espero que para él haya sido un día inolvidable. Para mi niña interna, sin dudas que lo fue.
















Lic. Ivana Rugini

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Terapia de vidas pasadas




La TVP está  considerada dentro de lo que llamamos Terapia Transpersonal, ya que va más allá de la “realidad que conocemos” permitiéndonos llegar al origen del problema, síntoma o bloqueo por los cuales se consulta.

¿Cómo se trabaja?
Todo comienza con una entrevista en la que el consultante comenta lo que lo lleva hasta allí, lo que necesita destrabar, comprender y soltar.
Bajo la premisa de que una circunstancia actual recuerda una del pasado y que el alma repite lo que aún no resolvió, el terapeuta invita al paciente a recostarse en una camilla o diván y lo guía  con distintos ejercicios hasta llegar al punto que hay que sanar recorriendo síntomas, emociones o creencias que aquello haya desencadenado.

¿Qué podemos tratar con esta técnica?

 Todo tipo de dolencias físicas, experiencias traumáticas, sensaciones limitantes: (siento que no avanzo, no puedo comprometerme con alguien, no me decido por ninguna carrera, etc.), todas estas cuestiones son motivo de consulta de la TVP.
Y algo que tal vez resuma muy bien el por qué llegar a una sesión con este abordaje es que se puede tratar cualquier reacción exagerada.

Miedo al agua, a la oscuridad, a la gente, a las responsabilidades, a volar, a manejar, a vivir solo, a formar pareja, a los objetos punzantes, a tener hijos, a padecer enfermedades severas, a no agradar y ser marginados, a provocar enojo en otros, a tener dinero o a no tenerlo, a la exposición, al abandono, a no tener un sentido de vida, a la libertad, a la injusticia, a los excesos, a la ignorancia, a la violencia, a las tragedias, al fuego, al encierro, al porvenir, a los abusos, a la traición, a la muerte, a hablar en público, a decir lo que se piensa, a la sangre, al fanatismo, al dolor, a los animales, a la locura, a la vejez, a pasar hambre, a la incomprensión, a la soledad, y un largo etcétera son consultas abordables con esta técnica.

No es necesario creer en las vidas pasadas para recurrir a una sesión de terapia regresiva, simplemente basta con sentir la necesidad de empezar a vivir en paz, salud y armonía el día a día de nuestra existencia.

Lic. Ivana Rugini
Terapeuta de Vidas Pasadas                      
Miembro de la Asociación Argentina de Terapia de Vidas Pasadas


domingo, 24 de noviembre de 2019

A las corridas




 “Estoy a mil”,  “Ando de acá para allá”, “No paro”, “No me da la vida para hacer más” son frases escuchadas pero también sentidas como propias. Intento correrme de esa exigencia insaciable de estrujar la agenda siempre un poquito más, porque lo escrito en un papel conlleva la culpa implícita de lo que el cuerpo no llega a realizar.
Todo está programado como predisponiéndonos a hacer todo rápido y a que nunca alcance el tiempo para lo que supuestamente debía alcanzar. La sensación de frustración es inevitable…
No poder, no llegar, no haber organizado mejor las cosas son latigazos en la espalda. Eso es lo que flota en el aire y la ansiedad castiga no permitiendo ESTAR en ningún lado. Solo cumplir, si es que se llega.

Una situación surgió en Zárate, en la casa de mis viejos, que vino a romper el esquema de lo pautado. No tenía idea de lo que me iba a encontrar; un problema doméstico escondía un gran mensaje espiritual para mí y creo que para muchos más.
Colgada de una escalera precaria, viendo cómo el electricista revisaba una instalación en la terraza, sin advertirlo estaba rompiendo la paz de una torcacita que cuidaba a su pichón.  Llegué a ver solo uno porque en cuanto me di cuenta salí de su territorio para que siguiera en lo suyo, en su aquí y en su ahora.
Esa imagen fue un golpe bajo. La palomita se estaba tomando el tiempo de estar en el nido para cuidar a su cría.
Ahí indefinidamente. Sin contar horas ni minutos, ni pensar en el después.
Me recordó que en metafísica la paciencia es mucho más  que la Calma o tranquilidad para esperar.  La paciencia es la ciencia de la paz.
Si a la paz se la concibe como: Situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes enfrentadas, la tortolita emanaba paz al tomar con paciencia  aquello que urgía: anidar. Sin discusión ni murmullo mental.
De esta manera se entiende por qué la paloma es el emblema de la Paz y del Amor; manifiestan amor las cosas y relaciones  en las que elegimos estar y en lo que queremos hacer.
Gran aprendizaje para mí que viajé “obligada” a ocuparme de algo que no es mi metier. No era justamente paz lo que destellaba mi mirada…
Entonces, para los que se descubran haciendo algo sin ganas y no haya armonía en su interior, ya saben a qué criaturita observar y tomar como animal de poder.
La sabiduría de la paloma torcaza o tórtola es:
·        traer paz y amor al momento presente.
·        La paz y la paciencia vienen de la mano de la dulzura y esta cualidad es la que la paloma nos ayuda a activar.
·        Es un mensajero espiritual que llega en el momento justo en que necesitamos orientación elevada, detrás de su presencia hay una fuerza superior que vela por nosotros.

La Madre Naturaleza nuevamente me marcó el camino de regreso al eje.
Observen con qué animales los está llamando a ustedes.


                                                                          Lic. Ivana Rugini