viernes, 3 de abril de 2020

Cómo pesan los domingos.




Cuando la rutina estructura, ordena y contiene, el tiempo pasa rápido; nos quejamos, pero se esfuma. El problema se instala cuando llega el domingo y no hay horarios, ni obligaciones, ni invitaciones que nos rescaten. El almanaque pareciera hacer un hueco, como si en el corazón se hiciera un hoyo y en la casa un vacío. Ningún plan es bueno, ni salir, ni quedarse, ni siquiera hacer  limpieza profunda llena el espacio.
No hay serie, novela o película que nos abduzca hasta que suene el despertador del bendito lunes y nos organice las emociones y pensamientos. Preferimos las corridas de lo automático a la incógnita de no saber qué hacer.
La desazón, el aburrimiento y la desolación provocan una reacción fija: observar cómo es la vida de los demás, y de paso, idealizarla.
Con este combo, las emociones que vibran bajo caen a baldazos: apatía, celos, decepción, desgano, hastío, resentimiento, aprensión, desasosiego, insatisfacción, crítica, etc.
Es importante identificar lo que nos pasa, no para rechazarlo sino para abordarlo. ¿Cómo?
Sabiendo que todo tiene su contratara.
De la amargura nos saca la alegría
Del rencor, la compasión
Del enojo, el sentido del humor
De la insatisfacción, la valoración de lo que somos y tenemos
De la soledad, la buena compañía
Del vacío existencial, sentirnos útiles
De la ansiedad,  el vivir día a día y con cada domingo tenemos la oportunidad de vibrar diferente.
En metafísica hay una palabra adecuada para nombrar la polarización hacia lo positivo de aquellas emociones o energías bajas que no nos permiten vivir en plenitud.
Transmutar es la clave. Significa producir un cambio, convertir una cosa en otra.
La transmutación trabaja con el color violeta. Lo que se te pide es que registres aquello que ya no querés y que identifiques el polo positivo al que ya sentís que es momento de llegar.
Uno de los tantos ejercicios que se pueden hacer es escribir una afirmación en positivo y en tiempo presente con la virtud que estás dispuesto a incorporar desde ahora mismo. Yo soy confianza
                                                  Yo soy salud perfecta
                                                 Yo soy alegría
Y pintarla con color violeta que casualmente está compuesto del azul que representa al cielo y el rojo de la tierra. De ahí viene la magia. Unir la fuerza de los dos “polos”.
Ah! Una aclaración importante. No es culpándote por todos los domingos perdidos que vas a vivir mejor. La transmutación no juzga.
Cuando la alegría, la felicidad, la generosidad, la responsabilidad, la belleza, el bienestar, la claridad mental se instalan ya cumplió su cometido.

El aprendizaje es muy práctico. Si necesitás que te miren, empezá a mirar.
Si precisás que te ayuden, ayudá a otros para que la cadena se active.
Si es un consejo lo que buscás, es eso lo que tenés que dar.
Si te sentís encerrado, sin oportunidades; es momento de que vos las ofrezcas a los demás.

Desde esta perspectiva cada domingo será un día lleno de posibilidades: ayudar, estar, contener, proveer, aprender, enseñar, donar, cuidar, hasta que en algún momento se produzca el efecto de lo que Causaste y alguien te ayude, te invite, te apoye, te proteja, te mime y comparta con vos.
 
Lic. Ivana Rugini


domingo, 29 de marzo de 2020

Alacrán




He viajado a Córdoba en varias oportunidades y lo volvería a hacer una y mil veces más. Siempre descubro y aprendo algo que me modifica; cada zona y población tiene  algo verdaderamente encantador.
Entre todo eso maravilloso que compone la región están sus habitantes y otros seres…
Fue en el último viaje que tuve el honor (y debo reconocer que con terror) de estar ante algunos alacranes. No uno ni dos; fueron varios a lo largo de los días. Claramente no fui con la intención de ser aprendiz de un escorpión así que la madre naturaleza tuvo que mostrármelos de cerca varias veces para que cediera y los pudiera ver desde otra perspectiva.
Les cuento esto para que vean que no siempre el humano es el tenaz; la naturaleza también es persistente cuando quiere enseñar algo.

Partamos de la base que  por escorpión y alacrán nos referimos al mismo ser, solo que como modismo, aquí en Argentina se le llama coloquialmente alacrán.
Uno de los mayores aprendizajes es que los lugareños no le temen, no lo persiguen, no andan obsesionados por su exterminio; simplemente lo conocen y son precavidos.
Estamos hablando de una criatura que porta veneno, como muchos humanos que por bloqueos y traumas no superados se convierten en recipientes de emociones y pensamientos nefastos capaces de herir, matar o “picarse” a sí mismos.
Estar ante un alacrán o tomarlo como animal de poder con solo su aspecto te hace tomar consciencia del peligro que implica ser portador de veneno.
Así que con esta característica de su esencia expone que todas las vivencias traumáticas no sanadas, descarriladas y no perdonadas se convierten en algo tóxico y, por lo tanto, representan un riesgo para uno mismo y para los demás.
¿De qué está compuesto tu veneno? Tristeza, Culpa, Envidia, Resentimiento, Queja, Mezquindad, Pereza, Hastío, Vacío, Fastidio, Rabia Pesimismo, Avaricia, Odio, Venganza, Miedo, Resignación, Ignorancia, Manipulación, Narcisismo, Desconfianza, Agresión, Soberbia, Ambición excesiva, Fatalismo, Comparación, Sensación de impotencia, Crítica, Dependencia, Menosprecio, Apego, Vanidad, Obstinación, etc.
Los venenos son muchos y hay otros tantos más. La cuestión es que puedas identificar de qué esta compuesto el veneno que está en tu interior.
Al observar tu sombra, esa parte de atrás; podés empezar a tener dominio de quién sos y de lo que hacés.
El alacrán nos invita a no temer esa parte nuestra, él es el símbolo de que se puede andar por la vida sin dañar ni hacernos daño. Transmutar esa carga peligrosa en bagaje enriquecedor de nuestra persona y de la comunidad es la meta. Observando al alacrán, la dureza se transforma en ternura, el rencor en compasión, los celos en confianza y el miedo en amor.

Un detalle de la esencia del escorpión es que puede controlar la dosis de veneno que infiltra  por su aguijón. ¿Qué nos quiere mostrar con esto? Que a veces podemos ser muy hábiles en proporcionar una pequeña cantidad de dolor, de descalificación, de desconfianza, de tiranía, de desesperanza… no mata pero duele. ¿¡Cuántas veces  te ganó la indiferencia, la desidia, la cobardía o el miedo a no tener?!
Acordate de que transformar el veneno es la clave, no pinchar poco.

Con su andar a ras del piso viene otra lección. Conoce las vibraciones del suelo, así se orienta, ya que su visión no es buena. Si este animal te llega hondo quiere decir que muchas de estas  enseñanzas son para vos, por lo tanto es momento de dejarte guiar por las vibraciones/percepciones y no tanto por lo que ves. Tu pilar serán las sensaciones al entrar a un lugar o lo que intuís más allá de lo que te muestran.

Habrás escuchado que el escorpión representa la muerte y  el renacimiento; claro, no solo porque puede ser letal sino porque muda su exoesqueleto en varias oportunidades a lo largo de su vida. Cambia aquello que lo recubre y protege.
¿Estás comprendiendo que es eso lo que te insta a hacer? Al cambio.
Se pone como modelo para que te des cuenta de que es momento de que tus herramientas de protección sean otras a medida que vas madurando.
El escorpión manifiesta notoriamente el cambio. Suelta su “caparazón” con aspecto  disecado, porque es exactamente así como nos vemos cuando no cambiamos: momificados.

Si por esas casualidades te estás enterando ahora  de que este es tu Totem, a buenahora. El escorpión simboliza un gran mensaje y está en la tierra para que lo “veamos”.


                                                                                             Lic. Ivana Rugini



jueves, 26 de marzo de 2020

Ñandú


Ñandú

Entre Ríos. Su belleza, los paisajes cambiantes y los animales que habitan la zona resultaron ser una cátedra del despertar de consciencia en varias cuestiones de mi vida.
Yendo hacia Chajarí en plena ruta un ñandú se hizo presente a corrida limpia. Si había alambrado no llegué a distinguirlo, aunque quiero creer que sí.
Tenerlo tan cerca y tan inesperadamente, más curiosidad sembró en mí.
Veamos qué dice la Maestra Naturaleza y espero poder transmitirles la fascinación por este ave que no vuela: Desde el vamos es una contradicción andante.
Si nos topamos con un ser con estas características lo primero que debemos preguntarnos es: ¿qué aparentamos pero no somos?
Ufff!!! Acá tengo una disyuntiva: ¿Les cuento todas y cada una de las contradicciones que me enrostró o dejo que este interrogante  les cale hondo y ustedes mismos se analicen sin la influencia de mis embrollos?
Segunda opción.
Sí puedo informarles que como totem o animal de poder el choique (ñandú petiso del sur argentino), el ñandú (americano) y el avestruz (africano) son símbolo de la misma sabiduría.
Es un ave con tanto peso que está impedida de volar. Justamente esa es una de las lecciones que nos otorga. Pudiendo elevarnos, nos pide estar bien sostenidos y enraizados a la tierra que pisamos. Traer los pensamientos (aire/plumas) para manifestarlos en la vida cotidiana sin tanta vuelta.
Al poner los huevos más grandes que el resto de las aves, representa la abundancia, la riqueza y la fertilidad, lo cual te invita a pensar más allá de tus propios límites, a dejarte abrazar por la abundancia que este animal provee.
Al tener un cuello largo, puede ver el peligro con anticipación y no es verdad que esconde su cabeza, simplemente la baja para no ser tan visible.
Con este comportamiento lo que está enseñándonos es que veamos lo que viene pero sepamos que hay momentos para resguardarnos y no quedarnos erguidos como carne de cañón.
Seguramente, después de estos detalles lograron amar a esta criatura que está en vías de extinción.
Cuidar a los animales es nuestra misión. Tener la humildad de aprender de ellos, también.
                                                                                    Lic. Ivana Rugini



Cuarentena



Este tiempo de estar en casa sin las distracciones de salidas ni obligaciones de horarios se puede utilizar positivamente para muchas cosas.
Una de las posibilidades es curiosear en la biblioteca de casa. ¿Qué conocimientos hay guardados allí? ¿Sobre qué temas leyeron nuestros padres y quedaron ahí? ¿Cuáles son las temáticas favoritas nuestras y que heredarán nuestros niños?
Existe Internet, claro, pero leer algo que estuvo en casa por años y saber que también iluminó a nuestros ancestros, tiene un plus invaluable.
En mi caso, el nono y mamá eran quienes surtían el hogar con distintos autores y  diferentes temas.  No había un lugar determinado para los libros, porque biblioteca no teníamos, pero la cuestión es que los tomos de Geografía, Arte e Historia Universal andaban a sus anchas por toda la casa.
Hoy tengo en mis manos Corazón, de Edmundo De Amicis; Moby Dick, de Herman Melville y Robinson Crusoe, de Daniel Defoe y se los debo  a ellos.
Haciendo uso de lo que siempre estuvo en casa pero lo que faltaba era tiempo, hoy les hago los honores leyendo con Brune.

Como tarea para el hogar para quienes quieren limpiar, revisar y sentirse dueños de lo que hay en sus casas, sugiero ver qué libros pasaron de generación en generación alimentando la imaginación y el conocimiento de unos y otros.
Para quienes no han empezado aún a aprovisonar de libros su hogar, este puede ser un primer compromiso.

                                   
                                            Lic. Ivana Rugini

sábado, 21 de marzo de 2020

Cansancio




Cansancio es la falta de fuerzas.
Desde las  teorías vibracionales lo que llamamos cuerpo está dividido, como mínimo, en tres aspectos; por lo tanto el cansancio también podría distinguirse en tres.
El cuerpo físico: es la materia más visible y tangible.
El cuerpo emocional: es de donde surgen las emociones.
El cuerpo mental: es el aspecto de donde provienen los pensamientos.
Cada cuerpo o aspecto vibra, trabaja y se manifiesta de diferente manera.
Es así como después de un día ajetreado el cuerpo físico siente el cansancio por un esfuerzo o exceso de actividad.
El cuerpo emocional no siente ganas de nada cuando una situación duele y no nos podemos despegar de esa sensación, persona o situación.
El cuerpo mental manifiesta el cansancio cuando no le encuentra la vuelta a un problema, cuando la sensación de encierro o embotamiento es tal que ya se hace difícil hasta hilar una frase. Colapso.

Con esta breve explicación, los invito a registrar  qué tipo de cansancio estamos experimentando; porque al identificar qué cuerpo está implicado, podemos recurrir al antídoto adecuado.

Si de cansancio mental se trata y la preocupación nos atormenta, la solución es la acción. En el hacer, en el movimiento, en la Ocupación está la clave. Aunque el problema no se resuelva totalmente, el cuerpo se está activando por y para ello; de esta manera, el aspecto mental capta el avance y no cae en el torbellino del estancamiento.

Cuando es lo emocional lo que dirige el cansancio total, nos damos cuenta porque no hay ganas de nada. Por ejemplo en un duelo, en una ruptura, en un giro inesperado de la vida o simplemente cuando nos vemos obligados a hacer algo que no nos gusta; la clave es implicar al cuerpo físico: llorar, gritar, patalear hasta el hartazgo o golpear una almohada hasta el agotamiento. Si el momento de salir a flote se posterga demasiado, hay que moverse aún sin ganas. Higienizarse, limpiar, caminar utilizando el reservorio de fuerza que el cuerpo físico tiene disponible aunque lo que falte sea la voluntad.

Cuando el aspecto físico es el que se siente exhausto por las presiones del día y de la vida, por hacer más de lo que el tiempo permite, por sentir que es mucho para uno pero todo sigue igual ya se a en el trabajo, en  casa o por una exigencia personal; el cuerpo físico pide a gritos consideración.

Quietud, descanso y silencio es lo apropiado.
Cuidarse no es egoísmo, es vivir conscientemente.

Lic. Ivana Rugini




martes, 3 de marzo de 2020

Habilidades sociales




El hombre es un ser social  que precisa conocer su entorno y pertenecer a una comunidad para dar y recibir de ella. Pero para formar parte de una familia, de un grupo o de una sociedad es necesario desarrollar habilidades que pueden aprenderse con el fin de que las interacciones sean saludables.

¿De qué habilidades estamos hablando?
·        Saber escuchar
·        Esperar nuestro turno para hablar o movernos
·        Respetar las normas
·        Mirar a los ojos
·        Regular nuestras emociones
·        Ser flexibles en nuestras posturas y creencias
·        Desarrollar la empatía (capacidad de ponerse en lugar del otro)
·        Expresar nuestro sentir y animar al resto a que también lo haga.

A todos nos vendría bien evaluar cómo estamos en estos ítems, pero si hablamos de niños, repasar estos temas es crucial para que interactuar con otros no alimente la ansiedad, la angustia y el famoso estrés.


Lic. Ivana Rugini

miércoles, 26 de febrero de 2020

Vacaciones en Villa Gesell





Una noche que volvíamos tarde  vimos que “algo” cruzaba la calle  y enseguida mi mente quiso encajar “eso” con lo típico: perro, gato o rata.  
No tenía la menor idea de lo que era y no coincidía con nada.
Solo un instante las luces del auto le dieron de lleno a esa criatura y retuve la imagen hasta poder recurrir al buscador de Internet para que me enseñe cuál era el nombre. Una majestuosa Comadreja overa nos hizo la deferencia de mostrarse.

Voy sin preámbulos a mencionar las lecciones que este ser viene a manifestar.
Suele llevar encima de su lomo a sus crías (hasta diez), por lo tanto, la destreza es lo primero que este animal comparte como virtud. La posibilidad de moverse y desarrollarse con peso y “carga” extra pudiendo atender distintos aspectos de la vida sin que los hijos sean un obstáculo para ello. Si era ese el mensaje para mí, sin ninguna duda, lo recibí. Con toda humildad considero que muchas otras personas van a ser sacudidas por este concepto, ya que se abstienen de ir por más escudándose en  tener familia…
La astucia es otra de sus características. Es observadora y evalúa atentamente qué es lo que necesita llevar (arrastrar) hasta su madriguera. Traducido a la conducta humana sería que para saber lo que uno quiere y necesita tiene que haber silencio y observación para luego proveer el hogar con lo importante.
Su técnica es el sigilo, es esconderse, no llamar la atención y hasta si está justificado, pasar por muerta. Gran enseñanza: perfil bajo, humildad y no ostentar la inteligencia pero sí utilizarla.
Otro aspecto de su sabiduría es la curiosidad. Esto también viene a zarandear la conducta que hemos adoptado. Toparnos con una comadreja, o zarigüeya nos invita a analizar cuánto emprendemos, a qué nos atrevemos y a qué cosas no nos animamos.

Intuición e inteligencia. Curiosidad y observación.
El tiempo de descanso nos renueva física y psicológicamente. Si a esto le sumamos la posibilidad de dejarnos sorprender por los animales de la zona; nos cultiva, nos moldea y nos mejora.


                                                                                                            Lic. Ivana Rugini